Cortijo de las Mezquitas

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El Cortijo de las Mezquitas presenta importantes valores patrimoniales, ya que se trata de uno de los ejemplos mejor conservados que conozcamos hasta el momento de mezquita rural en la provincia de Málaga, a lo que hay que unir su readaptación y posterior transformación en cortijo desde 1552.

Tras la investigación arqueológica, el tipo de cerámica bícroma melada con manganeso que aparece asociada a la mezquita permite datarla entre finales del siglo X y principios del siglo XI, momento del final del esplendor de la corte Omeya en la Península Ibérica y el comienzo del periodo taifa. El uso de arcos de herradura perfectamente trazados podría indicar la rapidez y difusión con la que se implantó el lenguaje artístico emanado del extinto poder centralizador de Córdoba, aunque el tipo de aparejo de muro no sea exactamente el empleado en el período califal. Debido a su posterior reutilización como cortijo, el edificio entró en un proceso de paulatina dualización de sus espacios que se dotaron de nuevos usos y funciones.

Desde el punto de vista etnológico hay que destacar su valor como ejemplo de las variantes morfológicas que se producen dentro de una tipología constructiva tan andaluza como el cortijo, tanto más importante por cuanto la evolución de la estructura socioeconómica andaluza es imposible de analizar sin hacer referencia a las múltiples implicaciones de este tipo de explotaciones agrarias. En este sentido, la presencia del Cortijo de las Mezquitas constituye uno de los ejemplos más nítidos y didácticos de la concreción de un modelo de gestión, control y explotación del territorio, que hundiendo sus raíces mucho antes de la conquista cristiana llega hasta nuestros días desplegando ante nuestros ojos la evolución histórica del mismo.

Localización

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Descripción

El denominado Cortijo de las Mezquitas es en realidad una mezquita reutilizada como cortijo. Se sitúa en la confluencia del término municipal de Antequera con el término municipal de Campillos, afectando también el entorno al de Sierra de Yeguas. El acceso se realiza por la carretera de Antequera-Campillos y, aproximadamente a 7 kilómetros del cruce con la carretera hacia Sierra de Yeguas, se ubica la bifurcación que llega hasta el mismo. Esta ubicación, a una distancia de 24 Km de Antequera, a 5,5 Km de Campillos y a 5 Km de Sierra de Yeguas, era la ruta utilizada desde el siglo XIX para comunicar Antequera con Sierra de Yeguas, en lo que podemos considerar un enclave estratégico que explica la importancia monumental de la mezquita en él encontrada. Aún hoy esta ruta sigue siendo el camino más fácil hacia Sevilla.

En líneas generales, la mezquita ubicada en el actual cortijo era un espectacular asentamiento constituido por una mezquita, su patio y un potente muro rodeando todo el perímetro, cuyo origen se remonta, según las investigaciones arqueológicas, aproximadamente entre los siglos X y XI, momento final de la corte omeya en la Península Ibérica y comienzo de la época de los primeros reinos taifas. Estas investigaciones pusieron en evidencia la existencia de un edificio de tres naves, separadas por pilares, cuyos muros aún conservan los contrafuertes, de 40 ó 50 centímetros de ancho por 5,10 metros de altura, coronados por canecillos, ofreciendo una imagen potente, cerrada al exterior y completamente desornamentada, característica de la arquitectura medieval y especialmente de la islámica.

A nivel artístico hay que señalar la presencia de un importante número de arcos de herraduras en diferentes partes del inmueble y muy especialmente en lo que podría considerarse el acceso al haram, compuesto por una serie de naves en las que se ha utilizado un tipo de arcos semejantes a los que podemos encontrar en mezquitas como la de Córdoba o la de Madinat al Zahra. Otro elemento que define la monumentalidad espacial de esta mezquita es su patio o sahn, formado por un cuadrado casi perfecto de 28,25 metros de lado que indica la importancia que pudo tener este inmueble religioso en ese enclave rural.

La mezquita consta de dos partes claramente diferenciadas: el sahn y el haram. El primero presenta una estructura cuadrangular de aproximadamente 30 metros, construida en mampostería, que delimita el espacio del patio y donde posiblemente estaría ubicada la sabil o fuente de las abluciones. El haram estaría definido mediante tres naves paralelas y transversales al muro de la quibla y por otras ocho naves perpendiculares a dicho muro, habiéndose conservado algunos de los arcos de herradura de separación de las naves, así como parte del alfiz que enmarca el vano de acceso al patio.

En cuanto a los materiales empleados hay que señalar la piedra y los sillares de cantería cortados a escuadra, la mayoría de ellos reaprovechados del yacimiento romano sito en las inmediaciones, siguiendo la pauta, bastante común en la cultura árabe, en cuanto a su adaptación a un espacio dado y al reaprovechamiento de materiales, aunque también es de resaltar la utilización para la construcción de los contrafuertes de sillares de nueva factura, cortados a escuadra y unidos por una capa de argamasa de poco espesor en los que alternan hiladas a soga y tizón, predominando sobre todo las primeras. Destacan en el conjunto la sencillez de los pilares y en el exterior la potencialidad del muro y de los contrafuertes.

Referencia

Decreto 535/2008, de 22 de diciembre, por el que se inscribe en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural, con la tipología de Monumento, el Cortijo de las Mezquitas, en los términos municipales de Antequera, Campillos y Sierra de Yeguas (Málaga).

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