Historia de Archidona

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Historia

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PREHISTORIA

¿A cuándo se remontan los primeros pobladores de las tierras de Archidona?

Los testimonios materiales más antiguos corresponden a una serie de útiles de piedra tallada adscribibles al Paleolítico Inferior y procedentes de las riberas del río Guadalhorce, en la pedanía archidonesa de Huertas del Río, entre ellos un chopping-tool conservado en el Museo de Málaga. Este primer horizonte cultural en la Península Ibérica parece haberse iniciado hace aproximadamente unos 900.000 años, con la denominada Cultura de los Cantos Tallados, finalizando hace unos 200.000 años. Protagonistas de esta fase pudieron ser, por ejemplo, el Homo Erectus y el Homo Antecessor, sin que tengamos datos para precisar quién pudo habitar o recorrer las tierras archidonesas. Del posterior Paleolítico Medio se cuenta en Archidona con el importante yacimiento de la Cueva de las Grajas, en la sierra que configura la Hoya de Archidona, uno de los pocos de este periodo conocidos en la Península Ibérica. La ocupación de este lugar, probablemente no permanente, estaría sujeta a las vicisitudes de grupos de cazadores-recolectores, posiblemente Neandertales (Homo Sapiens Fossilis). ha aportado una abundante industria de piedra tallada relacionada con la denominada Cultura Musteriense y también útiles de hueso, restos materiales que tendrían entre 150.000 y 30.000 años de antigüedad. Asimismo, se ha relacionado con este periodo la industria lítica, de piedra tallada, encontrada en el paraje al aire libre de

Tras el Paleolítico, el periodo Neolítico supuso una auténtica revolución en los modos de vida, como consecuencia de la adopción de una economía productora (agricultura y ganadería) como fuente de recursos. En la Península Ibérica, esta nueva fase comenzaría aproximadamente hace unos ocho mil años, iniciándose una secuencia que alcanzaría hasta comienzos del primer milenio antes de Cristo, en la cual al Neolítico sucederían las primeras Edades de los Metales. Durante esta secuencia temporal y cultural los grupos humanos se van sedentarizando, se hacen más amplios y va creciendo la complejidad de sus asentamientos. Archidona aporta testimonios arqueológicos de diversa naturaleza correspondientes a alguna de estas fases de la Prehistoria.

En el término municipal archidonés es frecuente el hallazgo de útiles de piedra pulimentada, técnica introducida en el Neolítico y que perdura aún tras la introducción de la metalurgia en el periodo Calcolítico. Las piezas documentadas responden a los característicos tipos de hachas, azuelas, afiladeras y piedras de moler, habiéndose recogido en superficie en lugares como el , entorno de Las Grajas, Los Cambullones, etc? También se han documentado en el entorno de la Cueva-abrigo de Sopalmito algunos fragmentos de cerámica, hecha a mano, de muy probable filiación prehistórica, probablemente neolítica o calcolítica.

Asimismo, se han descubierto una serie de tumbas del tipo conocido como Cueva Artificial, atribuidas al horizonte cultural denominado Bronce Hispánico I. Los casos conocidos se localizan en La Samiaja, San Vicente, Las Montoras y en el entorno de la Cueva de las Grajas, mencionándose también su existencia en el paraje .Estructuralmente son cuevas excavadas en el terreno, de forma ligeramente ovoide, con el suelo sensiblemente plano y una entrada lateral cerrada por una laja de piedra perfectamente encajada y acuñada. Del ajuar de estos enterramientos se han podido documentar tan sólo algunas hojas-cuchillo de sílex tallado y una azuela votiva de piedra pulimentada.

PROTOHISTORIA

En el curso del primer milenio antes de Cristo gentes de diverso origen arribaron a la Península Ibérica, relacionándose con sus pueblos, comerciando con ellos e influyendo en su cultura. Así, Fenicios y Griegos llegaron por el Mediterráneo y por los Pirineos fueron penetrando Pueblos Indoeuropeos. Estas relaciones permitieron, por ejemplo, la introducción de avances técnicos tales como la cerámica a torno y la metalurgia del hierro. Hacia el siglo VI antes de Cristo empezaría a definirse la Cultura Ibera, que perduraría hasta época romana, a la que pertenecerían pueblos como los turdetanos, edetanos, etc. En el año 237 a.C. la norteafricana Cartago, una de las potencias del Mediterráneo, extendió su dominio a parte del territorio hispano.

Por lo que respecta al actual término municipal de Archidona se adscriben a esta fase de la Historia una serie de recintos fortificados estratégicamente situados para el control de las tierras y de las vías de comunicación. De ello serían testimonio los restos de arquitectura defensiva detectados en lugares como La Hoya, Las Capacheras y Cortijo Catalán, habiéndose llegado a precisar el trazado amurallado de los dos primeros. Testimonio de la cultura material de esta época son, por ejemplo, los fragmentos de ánfora de tipo ibero-púnico hallados en La Hoya y Cortijo Catalán y la mención del hallazgo de monedas hispano-cartaginesas en el recinto fortificado de Las Capacheras. Por lo que respecta a la toponimia, según J.H.Xavarino, el nombre de ARCHIDONA derivaría de la expresión prerromana ARRI-EXI-DUN-A, traduciéndose como "La que tiene cerco de piedra".

ROMA

Entre el 218 y el 205 a.C. la Península Ibérica sería escenario de la guerra entre Cartago y Roma (Segunda Guerra Púnica), cuyo desenlace supuso la plena incorporación de Hispania al Mundo Romano. Algunos autores han interpretado el vocablo ARCHIDONA como una derivación de la expresión latina ARCIS DOMINA, pero no hay constancia de su uso en época romana. Son los restos arqueológicos los que permiten documentar la presencia romana en estas tierras, las cuales pudieron corresponder a la demarcación jurídica del Conventus Astigitanus, perteneciente a la Provincia Bética. Así por ejemplo: en La Alcaidía parece definirse una "villa" (hacienda) romana de gran importancia y en La Camila se baraja el posible emplazamiento de la ciudad de Ulisi. De este último yacimiento proceden dos de las piezas más significativas conservadas de esta época: un pedestal con epígrafe de Lucius Vibius Fetialis, aludiendo a un templo de Hércules prometido a la República de Oscua (expuesto en el Museo Municipal de Archidona) y un pedestal dedicado por la República Ulisitana a Julia Augusta, esposa del emperador Lucio Septimio Severo (conservado en el Museo de Málaga). Además se han descubierto inscripciones funerarias (actualmente en paradero desconocido) en lugares del término municipal como La Venta Nueva (epígrafe de Faventinus) y Cortijo de Marialdana (epígrafe de Pollentina).

Recintos fortificados como los de Cortijo Catalán y Las Capacheras se mantendrían posiblemente como enclaves estratégicos en altura para el control del territorio. Otros puntos donde se han hallado restos romanos son: Huerta del Conde, Cortijo de Samiaja, La Saucedilla, Cortijo Salazar, etc. También hay testimonios del hallazgo de monedas y cerámicas romanas en el propio Cerro de Gracia, además de considerarse de dicha época algunos restos de sillares de la fortificación árabe y las columnas reutilizadas en la mezquita.

Respecto a la red viaria que pudo atravesar las tierras de Archidona en época romana se asumen dos vías principales: el tramo que iría del Puerto de la Fresneda a Salinas, de la vía posiblemente utilizada en la antigüedad en el transporte de minerales desde la zona minera de Cástulo al puerto de Malaca (Málaga); la vía que comunicaba Antikaria (Antequera) con Iliberris (Granada). Testimonio arqueológicos de esta red viaria se consideran los dos miliarios de los que se tiene constancia: Un miliario hallado en la zona de Archidona, de época del emperador Maximino II (235-238 a.C.) (IMP.CAE(S) / IVLIVS VERVS / MAXIMINVS PIVS.), actualmente en paradero desconocido; el miliario de la Fuente del Fresno, de época del emperador Galerio (s.IV d.C.) (IMP.CAES / VAL.CAL / MAXIMI / ANVS), hoy en el Museo Municipal de Archidona.

AL-ANDALUS

El año 711 los árabes cruzan el Estrecho de Gibraltar y se imponen al reino hispano-visigodo, consolidando su conquista y convirtiéndose en AL-ANDALUS el territorio peninsular sujeto al poder musulmán. Por lo que respecta a Archidona, la ARSIDUNA árabe, la conquista de la comarca de RAYYA (zona de Málaga) se produciría entre los años 711 y 713. Ya hacia mediados del siglo VIII tendría lugar en algún punto de su territorio el asentamiento de un contingente militar sirio (yund), cuyos miembros procedían de la región del río Jordán. En el siglo IX Archidona se vería implicada en la revuelta de Umar Ibn Hafsun, movimiento que aglutinaba el descontento mozárabe y muladí contra el emir cordobés, atribuyéndose a este momento la ocupación de la altura del Cerro del Conjuro. En época del Califato de Córdoba, Archidona ostentó la capitalidad de la Cora (provincia) de Rayya, hasta que en el siglo XI ésta pasó a la ciudad de Málaga. Por dicho motivo, habría sido conocida también como Madina Raya. Con los Reinos Taifas, Archidona quedaría vinculada primero a la Taifa Hammudí de Málaga y luego a la Taifa Zirí de Granada. Tras un periodo de cierta decadencia y despoblación, se recuperaría en parte en época almohade. En el siglo XIII pasó a depender del nuevo Reino de Granada, siendo sus murallas reconstruidas por Alhamar, fundador de la Dinastía Nazarí, la cual aglutinó los restos del territorio andalusí entre 1232 y 1492.

¿Qué testimonios materiales han quedado de esta época? Se conservan un cinturón de muralla hacia media ladera y los restos del castillo que ocupa la atalaya, no descartándose que existiera otra muralla en la parte baja, a la altura de algunas de las calles altas de la actual ciudad. En la estructura defensiva se abrían las denominadas Puerta de la Ciudad y Puerta del Sol, torres de acceso en recodo. En el recinto de la fortaleza se conserva además un aljibe, con bóveda de medio cañón dotada de una abertura para el abastecimiento con agua de lluvia. En dicho conjunto se conserva buena parte de la estructura de una mezquita árabe, la única conservada en la provincia de Málaga de época andalusí, cuyos restos forman parte de la arquitectura del posterior templo cristiano, actual Santuario de la Virgen de Gracia. Restos de muros irregulares detectados en el subsuelo han sido hipotéticamente relacionados con un periodo altomedieval bajo posible dominio bizantino. La Mezquita, atribuida al siglo IX tendría una Sala de Oración de cinco naves, separadas por arcos de herradura muy arcaicos encuadrados por sencillos alfices. Dichos arcos descargan sobre columnas gruesas rematadas por toscos cimacios, cuyos fustes parecen ser elementos reaprovechados procedentes de algún edificio tardorromano. El muro de fondo de la mezquita (Quibla) no ha conservado el primitivo nicho del Mirhab árabe, aunque su ubicación pudiera estar relacionado con una hornacina moldurada que hoy ocupa su teórico emplazamiento. La cubierta del recinto muestra actualmente armaduras de madera rehechas. El Alminar o Minarete conserva parte de la estructura árabe, siendo su remate en chapitel una incorporación del siglo pasado que vino a sustituir una antigua terminación aterrazada.

Un importante acontecimiento histórico acaecido en Archidona está relacionado con la figura de Abd er-Rahman I, primer emir independiente de Al Andalus. Abd ul-Mutarrif Abd er-Rahman ben Mohavia al Dajil (731-788), nieto del califa de Damasco Hixem, llegó a la Peninsula Ibérica huyendo de la persecución de la Dinastía Abasí contra los Omeyas, desembarcando en Almuñecar (Granada) en el año 755. Según la Crónica de Ibn al-Quitiyya (o Abenalcotía el Cordobés), historiador del siglo X, el jefe de los árabes de la región de Rayya, Chidar, promovió la proclamación de Abd er-Rahaman como príncipe reinante, acaeciendo ello en la Mosala de Archidona. Esto habría acontecido en el año 756. Como testimonios de la cultura material de esta época, el Museo Municipal de Archidona conserva y expone fragmentos de cerámica de época árabe de diverso tipo: cerámica estampillada (vidriada o no), cerámica vidriada lisa, cerámica de cuerda seca. A la Archidona árabe y específicamente a una filiación mozárabe se ha asociado el Conjunto Rupestre conservado en uno de los laterales de la Plaza Ochavada y enmascarado por la arquitectura de ésta, cuyo recinto acoge actualmente un espacio de ocio. Por ahora, no hay testimonio de restos simbólicos, muebles u ornamentales que avalen la funcionalidad litúrgica atribuida en ocasiones al conjunto en razón de su estructura. Éste lo forman cinco naves abovedadas, excavadas en la roca, cuyas dimensiones están en torno a los 14 mt de longitud, 3 mt de anchura y 3 mt de altura, destacando, sobre la planta, las tres naves principales paralelas, dos de las cuales terminan en ábsides semicirculares.

LA CONQUISTA CRISTIANA

Ya tiempo antes de su conquista por los cristianos, Archidona y su territorio fueron objetivo y escenario bélico. En 1338 y 1361, respectivamente, las tropas de los reyes Alfonso XI y Pedro I devastaron la Vega de Archidona. En 1410, tras la conquista de Antequera, Archidona recibe a un buen número de sus pobladores y estratégicamente pasa a convertirse en el siguiente objetivo prioritario. Durante el reinado de Juan II, el Condestable de Castilla don Álvaro de Luna, tras su incursión contra Granada, acampó en una dehesa archidonesa que linda con el término de Antequera y que por ello recibió el nombre de Dehesa del Condestable. Antes de la conquista se sucedieron algunos intentos infructuosos por tomar Archidona, tales como la severa derrota en 1434 de las tropas del Maestre de Alcántara, Gutiérrez de Sotomayor.

Será don Pedro Girón, Maestre de la Orden de Calatrava, quien culmine en 1462 la conquista de Archidona, siendo el último defensor de ella el walí Ibrahim. Don Pedro Girón era hermano de don Juan Pacheco, celebre valido de Enrique IV, siendo ambos hijos de Alonso Téllez Girón y María Pacheco, heredera de los Señores de Belmonte. Pedro Girón fue Maestre de la Orden de Calatrava y Señor de Osuna, de Ureña y otros importantes dominios, llegando a ser al parecer pretendiente de quien luego se convertiría en la reina Isabel La Catolica. A esta vinculación con los Girón habría que atribuir el origen de la devoción archidonesa a la Virgen de Gracia, una advocación muy ligada a dicho linaje, considerando la tradición el lienzo original de la Virgen como un fragmento del estandarte del conquistador. En 1463 el rey Enrique IV de Castilla donó la Villa a Alonso Téllez Girón, hijo del Conquistador, confirmando los Reyes Católicos la donación a favor de Juan Téllez Girón, en 1478. Pedro López de Pernia fue el primer alcaide cristiano de Archidona, la cual seguiría desempeñando un papel eminentemente militar, como cabeza de puente para sucesivas expediciones hasta la definitiva caída de Granada. De dicho periodo podría mencionarse, por ejemplo, la estancia del rey Fernando el Católico en Archidona en abril de 1487 para asistir a los Santos Oficios, durante la campaña de conquista de Vélez-Málaga. Las Leyendas Varias leyendas muy relacionadas con Archidona se ambientan en los momentos próximos o coetáneos a su conquista por los cristianos: Destaca la Leyenda de la Peña de los Enamorados. Una de las versiones de esta leyenda de frontera narra como la fama de la belleza de Tagzona, hija de Ibrahim, walí de Archidona, llega hasta Granada y cautiva el interés de Hamet Ahaiar. Éste rapta a la joven con su consentimiento e inician la huida, pero los acontecimientos conducen a la trágica y romántica muerte de ambos en la Peña. Washington Irving, en sus Cuentos de la Alambra, recoge la tradición que contaba cómo la Virgen se apareció a las tropas cirstianas y les mostró el camino oculto que les permitió ganar la fortaleza y cómo el caballo del rey moro dejó grabadas en la roca las huellas de sus cascos al arrojarse éste al precipicio. Asimismo narra la historia del tesoro enterrado bajo el castillo por el rey moro de Archidona.

LA EDAD MODERNA (S. XVI-XVIII)

La Villa de Archidona

Tras la conquista cristiana coexiste la ocupación del viejo recinto, la Villa Alta, con la formación del nuevo y pujante núcleo de población a los pies del Cerro de Gracia, la Villa Baja o Arrabal, origen de la ciudad actual, donde ya en 1519 se erige la Parroquia de Santa Ana. La Villa se regía en un primer momento desde el castillo, residencia del alcalde, donde la antigua mezquita era ya iglesia mayor bajo la advocación de Santa María. Pero pronto la Villa Alta irá perdiendo importancia, despoblándose y degradándose físicamente, mientras que la Villa Baja irá creciendo paulatinamente en torno a los caminos de Granada (actual c/ Carrera) y de Sevilla (actual c/ Nueva), confluyentes en el lugar que con el tiempo se conocería como Placeta de los Mesones, actual Paseo de la Victoria. De 1564 es la famosa representación de Archidona realizada por Joris Hoefnagel e inserta en la obra Civitates Orbis Terrarum, de Georg Braun y Frans Hogenberg. Esta obra respondía a un proyecto de elaboración de un atlas con vistas de ciudades de todo el mundo y sus cinco tomos fueron apareciendo entre 1572 y 1597. En 1657 Johanes Janssonius compró las planchas grabadas y publicó de nuevo las vistas de ciudades españolas en un volumen titulado Theatrum Hispaniae Urbes. Los grabados con las panorámicas de Archidona, en donde pueden identificarse la Iglesia de Santa Ana y el Convento de Santo Domingo, iban acompañados de un breve texto descriptivo en el que se aludía a la existencia de un castillo ya en ruinas. La población mudéjar que permaneció en Archidona fue importante, ascendiendo a 185 personas en 1501, según las pechas pagadas. De la permanencia de población morisca quedan testimonios como los topónimos Calleja de los Moriscos y Cuesta de los Moriscos, dado al camino que les conducía desde la población a los campos de la Vega. Archidona, villa señorial, comenzó a disponer de una organización administrativa para la gestión municipal que incluía cargos como los de Alcalde, Regidor, Jurado o Alguacil Mayor. Junto a ellos figuraban los representantes de los Duques de Osuna, Señores de la Villa: el Alcalde (Alcalde o Justicia Mayor, Corregidor), máxima autoridad, y el Mayordomo, administrador de bienes y rentas señoriales. También existió el cargo de Alcalde del Castillo. En el Archivo Histórico Municipal de Archidona se conservan unas Ordenanzas Municipales elaboradas por el licenciado Melgar en 1598. Respecto a los privilegios reales, en 1468 el rey Enrique IV de Castilla, para facilitar el poblamiento de la Villa, concedió franquicias y privilegios a sus pobladores. En 1478 los Reyes Católicos otorgaron una Carta de Confirmación y Privilegio, lo cual se repitió con los sucesivos monarcas, cuanto menos hasta Felipe IV (1621-1665), según la documentación que se conserva en el Archivo Histórico Municipal. Es en la Carta de Confirmación y Privilegio otorgada por Felipe II en 1581, conservada en dicho archivo, donde se puede contemplar la representación más antigua que se conoce del escudo municipal de Archidona: Éste muestra, sobre un fondo rojo, un sol de oro figurado y un castillo de plata, a cuya puerta aparece sentada una dama coronada, vestida con manto floreado, gola al cuello y una armadura que cubre su torso y sus brazos y que lleva sobre el peto las armas de los Girones de segunda generación; en su mano diestra porta una espada desenvainada y en la izquierda un manojo de espigas. Dama y castillo se asientan, en perspectiva, sobre un paisaje campestre, de tonos verdes, bañado por un curso de agua azul. El escudo queda rematado por una corona abierta, con círculo guarnecido de pedrería y realzado con ocho florones interpolados de perlas levantadas sobre pequeñas puntas. En el orden cultural y espiritual cabe mencionar el importante papel desempeñado por las Órdenes Religiosas que se instalaron en Archidona: los Padres Predicadores de la Orden Dominica, del Convento de Santo Domingo (1547), y las Comunidades de la Orden Mínima, de los Conventos de la Victoria (1556) y de Jesús y María (1551), a quienes se suman desde 1757 los Padres Escolapios tras la fundación de su Colegio.

Los Señores de la Vila

En 1562, Felipe II otorga a Pedro Girón, 5º Conde de Ureña, descendiente directo del conquistador de Archidona, el privilegio de ser Duque de Osuna. En 1568, Juan Téllez Girón, 6º Conde de Ureña y 2º Duque de Osuna, se convertía en el 1º Marqués de Peñafiel, título usado habitualmente por el heredero de la Casa. El Ducado de Osuna fue uno de los estados señoriales andaluces de mayor raigambre y extensión territorial y así, hacia 1750, incluía sólo en Andalucía 20 poblaciones de diferente categoría (Osuna, El Arahal, Archidona, Morón, Puebla de Cazalla, Olvera, etc?). Ya en el siglo XIX la autoridad señorial, a nivel general, se ve quebrantada como consecuencia del pensamiento liberal, de las leyes constitucionales y de los decretos de abolición de señoríos. Icono testimonial del antiguo Señorío de los Duques de Osuna sobre la Villa de Archidona es la presencia en diversos puntos de ella de la heráldica de los Téllez-Girón, destacando el escudo que preside la portada del edificio de la Cilla. En él se reproduce en piedra y sin color dicha heráldica: Escudo medio partido y cortado con tres cuarteles: en el primero, un castillo de oro sobre campo de gules (rojo); en el segundo, un león de gules (rojo), coronado de oro, sobre campo de argent (plata); en el tercero, tres jirones de gules (rojos) en faja, sobre campo de oro; a ello se añade una bordura jaquelada de oro y gules, en tres órdenes, estando el escudo timbrado de corona ducal a la que se suma un caballo blanco embridado de oro. Incluso, en el interior del reconstruido espacio de la antigua Iglesia del Convento de Santo Domingo se conservan dos escudos con la primitiva heráldica de los Girón: en campo de oro, tres jirones de gules (rojos) en faja. Al margen, otros escudos heráldicos se han conservado formando parte del paisaje urbano, tales como el de los Guerrero-Solano, sobre una portada del siglo XVII de la c/Nueva, el de los Núñez de Castro, de los Cárdenas, etc.


Patrimonio artístico y Cultural

La Edad Moderna constituye un periodo histórico en el que se genera una parte sustancial del patrimonio artístico que hoy da relevancia a Archidona. Desde el gótico tardío de la Iglesia de Santa Ana, pasando por las perlas manieristas de la escultura, como la portentosa imagen del Nazareno atribuido a Pablo de Rojas, hasta llegar a la Plaza Ochavada, emblemática obra de la arquitectura barroca civil del siglo XVIII.

Como principales monumentos arquitectónicos cabe mencionar:

· La Iglesia Parroquial de Santa Ana (s.XVI-XIX), con su cabecera gótica y su torre de sección triangular. · La Iglesia de la Victoria (s:XVII-XVIII), con su retablo mayor de obra y su espadaña. · La Iglesia del Convento de las Mínimas (s.XVII-XVIII), con su torre de reminiscencias mudéjares. · El antiguo Convento de Santo Domingo (s.XVI-XIX), actualmente reconstruido como hotel-escuela, que conserva la nave lateral de su iglesia, con las restauradas yeserías del s.XVII de los antiguos camarines del Dulce Nombre y de la Virgen del Rosario. · La Ermita de la Virgen de Gracia, sede de la imagen de la Virgen de Gracia, Patrona de Archidona, parte de cuya estructura corresponde a la primitiva mezquita del s.IX, la cual fue reformada y ampliada en los s.XVII-XVIII. · La Iglesia del Nazareno (s.XVI-XVIII), erigida sobre una primitiva ermita del s.XVI y vinculada posteriormente al Colegio de las Escuelas Pías de Archidona (1757-1951) como iglesia-capilla. · La Ermita de San Antonio, del s.XVII y restaurada a fines del s.XX). · La Cilla (s.XVI-XVIII), antiguo pósito para las cosechas y censos en especie de los Duques de Osuna y actual sede del Ayuntamiento tras su rehabilitación en 1980-85, acogiendo además hoy día el Museo Municipal.

La Plaza Ochavada de Archidona constituye actualmente uno de los iconos emblemáticos de la Ciudad y un referente esencial de su vida social y cultural. Es una de las plazas más destacadas del Barroco andaluz, adivinándose en ella el espíritu ilustrado del s.XVIII. Pascual Madoz, en su ?Diccionario Geográfico, Estadístico e Histórico? (1845-1850) se hacía eco de esta preciosa Plaza Ochavada a la que sólo se entra por tres airosos arcos. Fue edificada entre 1780 y 1786 por los maestros alarifes locales Francisco de Astorga Frías y Antonio González Sevillano. Junto a la presumible influencia de modelos franceses hay que valorar como referentes las lazas octogonales de las nuevas poblaciones andaluzas de Sierra Morena de época de Carlos III. La plaza acogió casas particulares, tiendas y un mesón, así como la Casa Consistorial, cuyo inmueble ya en el s.XX albergaría sucesivamente unas escuelas públicas y un Colegio Menor. En muchos testimonios de esta arquitectura archidonesa suele documentarse un aparejo donde se combina la mampostería encalada y ladrillos en hiladas y cadenas, aparejo muy empleado en las construcciones del s.XVIII de Archidona por los alarifes locales. El patrimonio de bienes muebles histórico-artísticos de índole religiosa es muy notorio. Podemos mencionar como ejemplos: En la Iglesia Parroquial de Santa Ana: el conjunto integrado por una tabla representando una crucifixión en medio punto con la Virgen y San Juan y una tabla con el Martirio de Santa Úrsula, interpretado como parte del retablo que en 1555 pintó Antonio de Alfián para la Iglesia del Convento de Santo Domingo. Entre la orfebrería, una custodia de plata dorada con incrustaciones de coral y esmaltes, de artesanía napolitana del s.XVII, una custodia de farolillo del s.XVI con peana repujada y un copón de pie lobulado repujado con motivos renacentistas, también del s.XVI. A ello se suman las espléndidas puertas de madera del Archivo, decoradas con relieves de los Cuatro Evangelistas con trazas manieristas del s.XVI, y un espectacular blandón con base de trípode, de época renacentista, para el cirio pascual.

En el Santuario de la Virgen de Gracia: destaca una pila bautismal de cerámica vidriada de fines del s.XV de los alfares sevillanos de Triana y sobre todo la imagen de la Patrona. La Virgen de Gracia es un imagen pintada sobre un lienzo, de estilo italo-gótico de fines del siglo XV, cuyo modelo es la Virgen Teótocos bizantina, sedente con el niño en brazos y de fondo un dosel sostenido por ángeles. Entre sus enseres destaca la urna de plata para el lienzo de la Virgen, donada en 1747, y las andas de plata ya documentadas en 1648. En la Iglesia de las Mínimas: destaca como obra muy peculiar la Virgen del Fuelle, pieza flamenca del s.XVI consistente en un fuelle forrado de cuero con un medio relieve adosado de la Virgen con el Niño, en madera tallada y estofada. Una cartela narra la historia de este Virgen, rescatada en Flandes por el capitán don Pedro Clavero de León y donada al convento archidonés por su nieto don Manuel Clavero y Luna en 1736. En la Iglesia de la Victoria: podemos mencionar el caso de una pequeña talla de la Inmaculada, que es obra muy interesante del siglo XVII del Círculo de Alonso de Mena. El patrimonio histórico-artístico y cultural relacionado con el ámbito de las Cofradías y de la Semana Santa de Archidona conforma un capítulo con especificidad propia, constituyendo una importante reserva de patrimonio histórico-cultural, no sólo en lo que respecta al patrimonio material de imágenes y enseres, sino también en lo relativo al patrimonio cultural inmaterial de tradiciones y costumbres. Todo ello en el marco de una Historia que nos remonta al s.XVI y se extiende hasta nuestros días. Por ofrecer un apunte representativo de dicho patrimonio, podemos mencionar la imaginería de los s.XVI-XVIII, con imágenes como las del Nazareno y Cristo de la Columna, tallas del s.XVI atribuidas a Pablo de Rojas, la del Dulce Nombre (s.XVII), situable dentro del estilo de Pedro de Mena, la del Cristo del Santo Sepulcro (1578), de Diego de Vega, o las anónimas de los Cristos de las Cofradías de la Humildad y del Huerto. En otro orden, enseres de asumida antigüedad, como la Zumba o la Insignia del Sol, ambas de la Cofradía de la Humildad, o la Urna del trono del Santo Sepulcro (1736), de la Cofradía de la Soledad. En relación al patrimonio inmaterial, pueden mencionarse tradiciones como la Embajá del Ángel, que aún mantiene viva la Cofradía del Huerto, el Sermón del Descendimiento, recuperado por la Cofradía de la Soledad, y el rito procesional de Las Caídas, realizado por las Cofradías de la Humildad y del Dulce Nombre. Todo ello parece proyectarse en el presente como reminiscencias de la dramatización barroca propia de la puesta en escena de la Semana Santa. Todo este patrimonio relacionado con la Semana Santa se encuentra conservado, y en su caso expuesto al culto, en la Iglesia Parroquial de Santa Ana (Cofradías de la Humildad y de la Soledad), Iglesia de la Victoria (Cofradías del Huerto y del Dulce Nombre) e Iglesia del Nazareno (Cofradía del Nazareno), así como en las correspondientes Casas-Hermandad.

Patrimonio Documental

Respecto a esta época el Archivo Histórico Municipal encierra un valioso patrimonio documental relativo a la vida del Municipio, conservando por ejemplo la larga secuencia de Actas Capitulares desde el siglo XVI, siendo las más antiguas de 1514. Asimismo, documentos de Carta de Confirmación y Privilegio de los siglos XVI y XVII, correspondientes a los reinados de Felipe II y Felipe IV. En relación a otros archivos cabe citar bienes documentales tales como los conservados por la Archicofradía de la Soledad: de 1507 data la Bula ?Pastoris Aeterni?, por la que el Papa Julio II concede indulgencias a la Orden Mínima de San Francisco de Paula; de 1608 son otras dos, tituladas ?Capitulum et Canonici? y ?Sumarium? que dan fe del hermanamiento de la Cofradía con la Basílica de San Juan Juan de Letrán (Roma) estas bulas fueron restauradas por el Ministerio de Cultura en 1983.


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