Verdiales de Comares

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Panda de verdiales, Comares

Los verdiales tienen una antigüedad secular que ha arraigado con fuerza en el folklore malagueño, siendo sus cantes y sus bailes anteriores al cante flamenco.

El cante y el baile por verdiales tienen gran colorido y fuerza expresiva. En una "panda" de verdiales intervienen varios instrumentos, habiendo evolucionado con el paso de los años muy poco, conservando así su naturaleza primitiva, primitivismo que le da una originalidad fuera de serie.

Su esencia melódica y rítmica es breve y brava, y es el cantaor quien suele sobresalir con voz potente y ceñida con fuerza a los compases de la danza. A veces, junto a las parejas que bailan, otro bailaor hace evolucionar la bandera nacional y/o andaluza siguiendo el ritmo que le marcan los acordes. A esto se le llama bailar la bandera, elemento introducido casi exclusivamente en las pandas originarias de los montes, mas no así en lo que a Comares respecta. De todas formas, el baile, ya sea individual o por parejas, viene a expresar el sentimiento del pueblo, con coplas de una riqueza y complejidad indudables.

Por otra parte, los matices verdialeros varían de un pueblo a otro, siendo también distintos los instrumentos que suelen acompañar al conjunto de la "panda". Por ejemplo, en los montes de Málaga, la "panda" está formada por un violín, dos guitarras, un gran pandero y dos pares de pequeños platillos. Por otro lado, en Coín no están presentes el pandero y el violín, quedando solamente los platillos y las guitarras y haciendo de percusión el almirez. En Vélez tampoco se usa el pandero.

En Comares, la "panda" está formada normalmente por dos guitarras, un violín, dos platillos, un pandero y un laúd, siendo este último agregado recientemente, proporcionándole así mayor riqueza rítmica al verdial.

Los verdiales no se dan sólo en Verdiales, zona de los montes de Málaga de donde deriva su nombre, sino que, aun con distintos matices, se interpretan también en partidos rurales de sus cercanías, tales como Venta Larga, Santa Catalina, Roalabota y Jarazmín.

Con parecida esencia verdialera son interpretados en Almogía, Álora, Pizarra, Cártama, Coín, Campanillas, Casabermeja, Olías y Jaboneros, así como los que se dan en la comarca de Vélez, tales como los de Comares, Canillas de Aceituno y Cómpeta.

Se dice que el verdial es cante "agreste y breve". En Comares, los verdiales son interpretados de una manera singular, tanto que los definiríamos como "vibrantes y bravíos", derivación portentosa del carácter del comarés. Por tanto, los verdiales de Comares sobresalen de los demás porque son interpretados de una forma distinta, porque hay en ellos una manera peculiar de entender la fiesta hasta hacerla más briosa, más afín con la propia belleza bravía de los montes circundantes.

En los verdiales de Comares, todo queda perfectamente justificado y acorde, ajustado a una indudable riqueza folklórica y ancestral. Conservan el mismo espíritu, la misma esencia que tuvieran en su arranque primigenio.

Cada "panda" de verdiales tiene su alcalde, que es el encargado de organizar el grupo y de preestablecer los conciertos en que la "panda" ha de tomar parte.

En la XVII Semana de Estudios de Verdiales, celebrada en la Peña Juan Breva del 16 al 20 de diciembre de 1985, se puso de manifiesto el sentir unánime de todos los reunidos por la repentina desaparición del que fuera alcalde de la "panda" de Comares, Adolfo Romero Molina, uno de los fiesteros más queridos, que supo elevar a la categoría de lo excepcional los verdiales de Comares, manteniendo vivo el estandarte de esta modalidad con la obtención de numerosos premios y distinciones a lo largo de muchos años.

Pero los verdiales de Comares encierran otros conceptos, ya que se apartan de aquellos otros que se interpretan por otros pueblos o parajes, como los que se dan por la zona del Túnel, los Pintaos, Matagatos, Barranco del Sol, donde su estilo es distinto, refiriéndonos concretamente a los llamados "Verdiales de los Montes". Los Verdiales de Comares son diferentes. Guardan un ritmo instrumental melodioso y profundo en el que el sentimiento se hace presente siempre, donde el arraigo más fuerte se halla en la esencia misma de los instrumentos que intervienen, con el laúd como novedad introducida no hace muchos años. Es por ello que en los concursos de verdiales que se celebran en nuestra provincia, la panda de Comares viene a constituir un premio único en razón a su peculiar estilo, que sin duda difiere de los demás en cuanto a su fuerza rítmica y de expresión.

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